Una pequeña hormiga andaba perdida en un granero buscando desesperadamente algo de beber, pero no encontraba nada y ya se había resignado a morir de sed cuando cayó una gota de agua, que le salvó la vida. La gota milagrosa era una lágrima que se había convertido en mágica porque era el resultado del dolor y de la desesperación. La hormiga se dio cuenta de que, de pronto, había empezado a comprender e incluso hablar el lenguaje de los hombres.En el granero se encontraba acurrucada una joven llorando.

La hormiga conmovida le preguntó:

-¿Por qué lloras?- Un ogro me ha raptado y no me dejará ir si antes no separo en tres montones el trigo, la cebada y el centeno, mezclados en este único montón.
- Si mañana no he terminado, el ogro me meterá en la caldera y me comerá.
La hormiga, en agradecimiento, fue a llamar a sus compañeras que se pusieron manos a la obra y empezaron a separar los granos.A la mañana siguiente, el ogro encontró todo listo y tuvo que liberar a la joven. De esta forma una lágrima salvó su vida.
-¡Tardarás mucho tiempo! -Exclamó la hormiga
mirando la enorme pila en
un rincón.