El gato bandido

Michín dijo a su mamá: "voy a volverme Pateta, y el que a impedirlo se meta en el acto morirá. Ya le he robado a papá daga y pistolas; ya estoy armado y listo; y me voy a robar y matar gente, y nunca más (¡ten presente!) verás a Michín desde hoy".

Yéndose al monte, encontró a un gallo por el camino, y dijo: "A ver qué tal tino para matar tengo yo". Puesto en facha disparó, retumba el monte al estallo,

Michín maltrátase un callo y se chamusca el bigote; pero tronchado el cogote, cayó de redondo el gallo.

Luego a robar se encarama, tentado de la gazuza, al nido de una lechuza que en furia al verlo se inflama, mas se le rompe la rama, vuelan chambergo y puñal, y al son de silba infernal que taladra los oídos cae dando vueltas y aullidos el prófugo criminal.

Repuesto de su caída ve otro gato, y da el asalto "¡Tocayito, haga usted alto!

¡Déme la bolsa o la vida!" El otro no se intimida y antes grita: "¡Alto el ladrón!"

Tira el pillo, hace explosión el arma por la culata, y casi se desbarata Michín de la contusión.