Las leyes deberán garantizar la protección para el desarrollo integral del niño.

El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, logrando esto a traves de la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente de forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a la que se atenderá será el interés superior del niño.